Cómo se hace el transporte de ropa en una mudanza (y qué no debes hacer)
16 de enero de 2021
16 de enero de 2021
Hay un error que comete casi todo el mundo al preparar la ropa para una mudanza. Y no es meter demasiadas cosas, ni olvidarse de las prendas de temporada. Es algo más básico, y tiene consecuencias: abrir las cajas en casa nueva y encontrarte la ropa hecha un trapo, con manchas de suela de zapato y oliendo a cartón húmedo.
En este artículo vas a ver exactamente cómo se hace el transporte de ropa en una mudanza: qué materiales usar, cómo tratar la ropa colgada, cómo llenar las cajas y en qué orden. Sin pasos innecesarios.
El transporte de ropa en una mudanza empieza antes de tocar una sola caja. Si metes la ropa directamente del armario a las cajas sin hacer esto primero, el resto del proceso se complica.
Primero: separa por uso inmediato. Ten en cuenta en qué época del año te mudas. La ropa que vas a necesitar los primeros días en casa nueva tiene que ser lo último que embalas y lo primero que desembalas. No la entierres en el fondo de una caja.
Segundo: Aprovecha para deshacerte de lo que no usas. Una mudanza es el mejor momento. Si no te lo has puesto en un año, probablemente no lo harás en el siguiente. Menos ropa = menos cajas = menos coste y menos caos.
Tercero: Los zapatos van separados, siempre. Esta idea puede parecer una perogrullada, pero es el origen del 90% de las manchas en ropa durante una mudanza. Embalados aparte, en sus propias cajas o bolsas cerradas dentro de una caja.Obviamente, haz lo propio con los complementos (bolsos, cinturones, sobreros, etc.)
Aquí está el punto donde más gente se equivoca: las bolsas de basura no son material de mudanza. No te empeñes…
Es cierto que son cómodas para meter cosas, sí. Pero no se pueden apilar en el camión, se abren, se rompen y no protegen la ropa de la humedad ni del roce. En un camión de mudanzas todo va apilado y atado. Lo que no tiene forma definida complica la carga y puede resultar dañado.

El material correcto para el transporte de ropa son las cajas de cartón. Si quieres profundizar en qué tipos existen, qué tamaños elegir y qué otros materiales de embalaje para mudanzas vas a necesitar más allá de la ropa, tenemos una guía completa. Hay dos tipos que necesitas:
Para pantalones, jerséis, ropa interior, complementos y ropa de temporada que no uses en las próximas semanas. Usa cajas de tamaño medio, no grandes: la ropa pesa más de lo que parece y una caja grande llena se convierte en un problema para cargar y apilar.
Norma básica al llenar: lo más pesado abajo, lo más ligero y delicado arriba. Y nada de dejar espacios vacíos: rellena con papel de seda o con prendas ligeras para que el contenido no se mueva durante el transporte.
Esta es la solución para la ropa que no quieres doblar: vestidos, trajes, abrigos, camisas planchadas. Se trata de cajas altas con una barra metálica en la parte superior donde se cuelgan directamente las perchas.
El resultado es que la prenda colgada viaja exactamente igual que en el armario: sin dobleces, sin arrugas, sin contacto con el fondo de la caja. El transporte prenda colgada con caja-armario es lo más eficiente que existe para este tipo de ropa. Se carga rápido, se descarga rápido y, al llegar, solo tienes que colgarla en el armario nuevo.
Aquí te dejamos unos criterios prácticos que te van a ahorrar disgustos y horas de trabajo volviendo a planchar tu ropa:
Dobla bien, no a lo rápido. La ropa mal doblada ocupa el doble y llega más arrugada. Dedica un momento a hacerlo bien y cabrá más en menos cajas.
No mezcles temporadas en la misma caja. Es tentador, pero lo pagarás al llegar. Si metes verano e invierno juntos, tendrás que revolver todo para encontrar lo que necesitas desde el primer día.
Etiqueta cada caja con el armario de destino, no solo con “ropa”. Ejemplo: Armario habitación grande – jerséis y pantalones” o similar. Cuando llegues con diez cajas iguales, lo agradecerás.
Ropa delicada: papel de seda entre prendas. Para seda, lana fina o prendas que se marcan fácilmente, pon una capa de papel de seda entre ellas. Los expertos en conservación textil advierten que incluso restos invisibles de sudor o perfume pueden dejar marcas permanentes en los tejidos con el tiempo. Evita que se rocen y que transfieran color durante el trayecto.
Guarda solo ropa seca y limpia. Parece obvio, pero meter ropa ligeramente húmeda o sin lavar en una caja cerrada durante horas genera olores y puede arruinar otras prendas. Como explican desde elDiario.es, incluso una pequeña humedad residual favorece la proliferación de olores en el tejido. Todo seco, todo limpio.
Llegadas a este punto, a continuación te facilitamos una infografía en la que te resumimos los principales trucos para transportar ropa en una mudanza:

Si tu mudanza es en Bilbao o Bizkaia y quieres saber qué más tener en cuenta más allá de la ropa —permisos, accesos, precios, tiempos—, en nuestra guía sobre mudanzas en Bilbao encontrarás todo lo que necesitas antes de ponerte en marcha. Con esto, la mudanza ropa no tiene por qué ser el capítulo más complicado del traslado. Solo requiere un poco de orden antes de empezar.
Mudanzas Carlos Rodriguez, “tu mudanza en buenas manos“